Economía Social en Venezuela

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Por Pablo Balcedo

El crecimiento cuantitativo de las organizaciones con base territorial, el desarrollo de aprendizajes auto-organizativos y autogestivos y la riqueza de los procesos de democratización y adquisición de conciencia solidaria en Venezuela, permite poner a prueba lo conceptualizado hasta el momento en materia de Economía Social.

No es este un trabajo de características empiriscistas, sino más bien el resultado crítico-reflexivo que en materia de construcción teórico-política, intenta aportar al movimiento popular una conceptualización dinámica, capaz de dar cuenta de los procesos profundos de re-organización de los sectores explotados.

A partir de la puesta en relación de las experiencias populares en materia de economía social con el Estado, la problematización de lo conceptualizado hasta el momento, surge a la superficie política en la forma manifiesta de relación conflictiva de poder.

Unidad teórico-conceptual dinámica

Entiendo a la Economía Social como un concepto-paraguas referido a las organizaciones usualmente entendidas como organizaciones económicas voluntarias que buscan a la vez un resultado económico en sentido amplio y un producto en relaciones sociales.

He adoptado el término de Economía Solidaria para definir lo que considero es la corriente ideológica más significativa para impulsar a la Economía social en América Latina.

Utilizo el concepto de Economía del Trabajo como organizador del pensamiento teórico, las investigaciones y el diseño de estrategias ante las teorías de la Economía del Capital.

Así como desde la Economía del Capital se ve el conjunto de la economía a partir de la lógica del capital y su acumulación, y el sistema de intereses en la sociedad resulta hegemonizado por los intereses generales o de determinadas fracciones de los capitalistas, desde la Economía del Trabajo se ve el conjunto de la economía a partir de la lógica del trabajo y su reproducción ampliada, confrontando esa hegemonía y afirmando la primacía de los intereses del conjunto de los trabajadores y de sus múltiples identidades y agrupaciones.

En este marco, las Organizaciones de la Economía Popular (OEP) adquieren consolidación en sus prácticas, ya que la Economía del trabajo no solo respalda las actividades que en el orden económico mantienen cierto grado de independencia de las realizadas por la empresa (como unidad de producción capitalista por excelencia), sino que también (y fundamentalmente) potencia, desarrolla y promueve la matriz político-territorial que las OEP mantienen como condición de posibilidad de existencia.

Organizaciones de la economía popular como núcleo dinámico transformador de la Economía Social

Las organizaciones de la economía popular (OEP), como unidad teórico conceptual dinámica, poseen dos características:
a) presencia territorial
b) programa político

La combinación de ambos factores adquiere características diferentes conforme establezca prioridades el colectivo que compone a las OEP.

Esta unidad intenta captar el proceso mismo que lleva a una experiencia a incidir en las variables político-económicas de orden nacional/internacional, provincial y/o municipal.

Precisamente por esto, las OEP son un proceso que combina la presencia territorial con la existencia de un programa político.

De la combinación de ambos factores y su constitución en proceso específico, se desprende que:
a) la presencia de uno solo de ellos no ratifica la existencia de una OEP.
La territorialidad de una experiencia no constituye por sí misma la empiria suficiente para afirmar la existencia de un proceso del tipo OEP. Así como también, la presencia de un programa político-organizativo no confirma que el proceso desarrollado por la experiencia popular sea una OEP.

En definitiva: no toda presencia y extensión territorial es una OEP y no todo programa político-organizativo nos provee suficiente material para conceptualizar una OEP.

b) la combinación que adquieren en la praxis político-territorial ambos factores constituye el proceso.

La relación que se establece entre ambos factores está determinada por la correlación de fuerzas tanto externa a la organización como interna.

Por correlación de fuerzas externa entendemos aquellas variables del orden económico-político en las cuales la OEP no ha podido incidir a partir de su programa. Ejemplo de esto son las disposiciones jurídico-institucionales que, preexistentes o no a la conformación de la OEP, limitan a esta en su accionar político, llevándola en muchas ocasiones a colocarse en la ilegalidad.

Por correlación de fuerzas interna, entendemos a los reacomodamientos de orden político y/o administrativo que operan al interior de la estructura organizacional del proceso. Ejemplo de esto lo constituye la conformación de una nueva asamblea y, con la llegada de esta, la aplicación de modificaciones en los programas de la OEP.
El programa político organizativo que se dé la OEP posee dos instancias que, aunque constituyen una única e indisoluble dimensión económico-política, pueden sin embargo ser distinguibles metodológicamente; el programa de mínima y el programa de máxima.

Mientras que al primero lo constituye el universo de prácticas desarrolladas en el territorio concreto donde opera la OEP, al segundo lo componen el conjunto de variables tendientes a incidir en la vida económica y política nacional/internacional.

La combinación y retroalimentación de ambas esferas permite analizar, a partir de la extensión territorial y la profundización política, la potencialidad de la OEP para la incidencia en la vida económica y política de la unidad socioeconómica en la que se proponga intervenir.

Una organización puede tener presencia local, provincial e incluso nacional/internacional sin desarrollar incidencia alguna en la organización económico-política de estas esferas político-territoriales.

En este sentido adquieren relevancia los niveles que ponen en relación las estrategias de la Economía Social con las de los agentes económicos y políticos gubernamentales y/o empresariales.

Composición de los niveles relacionales desde la perspectiva de la Economía Social

Nivel micro socioeconómico
Hogares, comunidades (locales, étnicas, etc.)
- Autoconsumo doméstico
- Trabajo comunitario
- Economía de la solidaridad para el mercado, con relaciones sociales de producción centradas en el reconocimiento del otro, subsidiadas o autosostenidas
- Cooperativas de trabajadores eficientes y autosostenidas en el mercado
- Empresas sociales, productoras de sociedad
- Microemprendimientos individuales o familiares
- Servicios personales voluntarios (cuidado de personas, alfabetización, etc.)
- Organizaciones sindicales (defensa de las condiciones del trabajo asalariado)
- Cogestión de las empresas capitalistas
Nivel mezo socioeconómico
- Redes de articulación productiva de todo tipo (productores, ahorro y crédito, comercialización, marcas compartidas, etc.)
- Servicios públicos remanentes: educación, salud (centros de salud preventiva, producción de medicamentos genéricos, etc.), vivienda y hábitat, etc.
- Organizaciones para bajar el costo de vida (compremos juntos, grupos de consumidores que presionan a las empresas por mejores precios o calidad).
- Segmentación de mercados (redes de trueque, productos ecológicos, anti dumping social, “compre local”, etc.)
Nivel macro socioeconómico
- Presupuesto participativo (redireccionamiento de los recursos públicos a nivel local y provincial)
- Políticas socioeconómicas (fiscal, regulación de mercados, crediticia, etc.), sistemas legales y de justicia favorables al desarrollo de este sector.

Problematización del nivel mezo socioeconómico

El nivel mezo socioeconómico es la instancia mediadora entre las experiencias micro y las determinaciones macro. Ciertamente el desarrollo de las redes ha permitido la conexión de diversas experiencias, la sumatoria y participación de varios sujetos desconectados entre sí. Así como también la presencia de organizaciones de consumidores, presionando a cadenas de supermercados con capacidad de fijación de precios, ha beneficiado a ciudadanos que vieron (y ven) caer su poder adquisitivo producto de las políticas monopólicas existentes en el mercado.

Sin embargo, en este nivel de relaciones sigue ausente la política. La política portadora de un proyecto transformador capaz de provocar el paso al terreno de lo propositivo, que las instancias organizativas territoriales potencialmente poseen.

Es en este nivel donde las Organizaciones de la Economía Popular deben hacer de nexo entre las experiencias micro socioeconómicas y las propuestas macro socioeconómicas, entre el hacer que día a día permite la reproducción de la vida y la proyección hacia un terreno de transformación estructural, en donde la problematización deje de poseer carácter individual (o recortado a un pequeño grupo de iguales) y se constituya en un proyecto de acción económico-político capaz de transformar las relaciones de fuerzas al interior del Estado.

Es por ello que al abordar los distintos niveles relacionales desde una perspectiva sociopolítica, es posible dar cuenta que es en las relaciones de poder entre actores-sujetos individuales, colectivos y jurídico-institucionales y la manera de antagonizar, dominar y convencerse unos a otros, donde encontramos el punto de partida para abordar la cuestión del modo en que los contenidos y las formas de la política social están matizados por las tendencias dominantes de las correlaciones de fuerzas con opciones de poder hegemónico en los momentos constitutivos de las configuraciones sociales modernas: el estado, la nación, el régimen político-económico-social y cultural.

Economía Social y Estado

La relación en última instancia determinante, que la estructura económica posee sobre las superestructuras jurídico-política e ideológica, a puesto la piedra angular de varios edificios teóricos economiscistas radicales.

Sin embargo, los hombres se hacen conscientes de los conflictos que se verifican en el mundo económico en el terreno de las ideologías.

La disputa que la Economía Social encarna es un aspecto del conflicto que en determinados momentos históricos expresa el quiebre del reflejo de las estructuras económicas y la representación que los hombres tienen de ella.

Son las OEP, los motores que en el devenir de las experiencias organizativas en el terreno económico inmediato, socavan la explicación, pretendidamente única, que los sectores hegemónicos dan al resto de la sociedad en lo que atañe a la organización de la producción.

Si la estructura y las superestructuras forman un “bloque histórico”, o sea que el conjunto complejo y discorde de las superestructuras son el reflejo del conjunto de las relaciones sociales de producción, el trabajo que las organizaciones de la economía popular realicen debe estar orientado hacia la disputa del “cemento que une todo bloque histórico”, a saber, la hegemonía.

El ejercicio normal de la hegemonía se caracteriza por la combinación de la fuerza y del consenso que se equilibran diversamente, sin que la fuerza domine demasiado al consenso, incluso tratando de obtener que la fuerza parezca apoyada en el consenso de la mayoría.

Este es el terreno que las OEP disputan cotidianamente, el terreno de la hegemonía. En tanto en su praxis misma determinan nuevas formas de relaciones en la producción, construyen sentidos que ponen en cuestionamiento el paradigma societal vigente. La construcción de lazos solidarios en el mismo proceso productivo en el que la economía del capital somete a los hombres a la propiedad de los medios de producción, coloca a la Economía del trabajo en el necesario camino de transformar las relaciones hegemónicas que reflejan una estructura económica excluyente.

Dada que la vinculación entre los hombres bajo el paradigma capitalista está determinada por el intercambio de mercancías, la forma en que éstos se relacionen no alterará el contenido del intercambio.

Sin embargo es posible, a partir de los reconocimientos de las limitaciones sistémicas, dar la justa dimensión político-económica que las experiencias de la Economía Social poseen.

No es solamente la producción (con elementos de solidaridad presentes en mayor medida que en la producción capitalista) sino también, y fundamentalmente, el propio funcionamiento que, en tanto organización popular, desarrollan.

La democratización en la toma de decisiones, la horizontalidad y la participación de los miembros en la elaboración de los direccionamientos colectivos, se convierten en prácticas que manifiestan, desde la presencia territorial, un fuerte cuestionamiento al Estado democrático vigente.

La búsqueda por parte de las OEP de la realización programática de las máximas que guían las prácticas de la Economía Social, será la crítica prepositiva que apueste a:
- La construcción de un sujeto socioeconómico solidario
- La democratización de los ámbitos de producción (tanto en la adquisición de conocimientos como en la toma de decisiones ligadas a la política productiva)
- La democratización profunda del Estado en su conjunto (esto no quiere decir realizar una apuesta a la radicalización de la democracia en los actuales términos de desigualdad estructural, más bien se trata de la defensa de un proceso de construcción de espacios políticos libres de control o represión por parte del Estado. Enmarcado en un proceso más amplio de conflictividad y disputa política).

Primeras conclusiones

La relación establecida entre la Economía Social y el Estado, es un indicador más del grado de democratización realmente existente en la formación político-social y económica a la cual pertenecen ambos componentes.

Puede existir un grado de control importante sobre las organizaciones de la economía popular y, sin embargo, esta relación estar inscripta dentro de un proceso de democratización social. En una formación económico política donde la sociedad civil ha desarrollado un escaso grado de organización, el Estado puede promover, en primera instancia, la creación de tales organizaciones civiles y aplicar políticas claras de control sobre ellas, que garanticen su funcionamiento.

Ahora bien, en una segunda instancia, puede invitar a las organizaciones a que, a partir de su autonomía y representatividad, definan junto a los cuadros políticos gubernamentales las políticas que a nivel nacional deben ser aplicadas, y esto desarrollarse en un marco consensual entre las partes participantes.

Es entonces que los niveles de democratización del Estado cristalizan en un proyecto inclusivo, donde la participación en los ámbitos de producción constituye la experiencia inmediata que los sectores populares posteriormente elevarán a la organización de las variables macro económicas del Estado nación.

El anuncio de implementar políticas de colaboración y desarrollo hacia las cooperativas conformadas por obreros y campesinos, realizado por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha tomado dimensiones que exceden los marcos nacionales para inscribirse, desde la praxis económica y política, en un debate teórico-político de envergadura significativa en lo que a Indo América se refiere.

Dentro de la reconfiguración de fuerzas políticas que el continente atraviesa, la experiencia Bolivariana, con sus características nacionales particulares, da cuenta de profundos procesos de transformación social-política y económica en los que amplios sectores sociales adquieren capacidad organizativa.

El Estado venezolano asume un rol relevante en la creación y desarrollo de organizaciones de base territorial con incidencia en los ámbitos del consumo, la producción y la distribución de bienes y servicios, protegiendo al mismo tiempo que canalizando políticamente, la lógica cooperativista con que éstos espacios comulgan.

Esta nueva configuración política en la que el Estado es el ámbito mismo de creación y desarrollo de las organizaciones de la economía popular, siendo los principios máximos de estas organizaciones los que rigen la política de Estado, implica la necesidad de plantear nuevos marcos con los cuales analizar el potencial y los límites de las OEP.

La articulación de una “condición de necesidad” y una “condición de identidad colectiva” resulta insuficiente al momento de pensar el proceso económico-político que muestra a las OEP como las Organizaciones Económicas Estatales (OEE).

Tampoco es posible, a partir de la praxis Bolivariana, adjudicarle a las OEP un ámbito organizativo, tanto en lo económico como en lo político, autónomo de las correlaciones de fuerzas que determinan al Estado. De la misma manera que, adjudicarle como polo opuesto a estas organizaciones la relación “simbiótica” Estado-mercado, estaría dentro de una perspectiva a-histórica.

No puede existir economía alternativa sin política alternativa, por la misma razón que es en vano esperar que las desigualdades estructurales den a luz una política inclusiva y democrática.

II Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas por Tra­bajadores

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24 de junio de 2009.-Invitamos a todas las empresas recuperadas por sus trabajadores y a las organizaciones sociales en lucha a participar en el “II Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas por Tra­bajadores” que se celebrará los días 25, 26 y 27 de junio de 2009, en la Sala Juan Bautista Plaza de la Biblioteca Nacional en Caracas, Venezuela.

En América Latina la resistencia contra la destrucción de la industria y la defensa de los empleos asumió diferentes formas. La critica y sus cuestionamientos forman parte de la discusión del movimiento obrero y fueron objeto del debate del Primer Encuentro Latinoamericano de Em­presas Recuperadas realizado en Ve­nezuela el 29 de octubre del 2005. De­cíamos “Ellos cierran y criminalizan a los trabajadores, nosotros abrimos las fabricas, ellos roban las tierras y noso­tros la tomamos. Ellos hacen guerras y destrozan las naciones, nosotros de­fendemos la paz y la integración so­berana de los pueblos. Ellos dividen y nosotros unimos. Porque nosotros somos la clase trabajadora. Porque somos el presente y el futuro de la hu­manidad.

Hoy, más aún que en el 2005, la situación de los pueblos de Latino­américa, nos imprime con más fuerza la necesidad de seguir construyendo y profundizando esa unidad. No es un regalo la coyuntura política actual en nuestro continente. Son años de le­vantamientos, resistencias, proyectos y de mucho trabajo que pusimos los trabajadores para construir esta opor­tunidad histórica.

Nuestro movimiento es anti-impe­rialista, anti-capitalista. Es un grito y un movimiento organizado de la clase trabajadora contra el régimen de pro­piedad privada de los grandes medios de producción que solamente puede sobrevivir haciendo guerra, explotan­do y oprimiendo los pueblos.

Sabemos que como siempre en nuestra América hay matices, y mu­chos gobiernos actuales no son los representantes de nuestros intereses, pero se presenta una coyuntura favo­rable para construir propuestas, deba­tir y poner letra en los temas que nos interesan como trabajadores.

Claro que no será fácil. Miremos en Bolivia como reaccionaron las cla­ses dominantes ante la nacionalización de los recursos, ante el ejercicio de la soberanía. En Venezuela, que con su avance revolucionario en la educa­ción, la salud, el territorio no deja de incomodar a quienes siempre vivieron del pueblo y sus recursos. Y entonces siguen produciendo mentiras a través de sus medios, miedo, hambre. Pero a pesar de eso ni el pueblo venezolano ni el boliviano se equivocaron y reafir­maron a Chávez a Evo. Así como a Correa en Ecuador, y, recientemente, en Paraguay con la elección de Lugo por el pueblo paraguayo.

Llamamos a todas las empresas recuperadas por sus trabajadores y a las organizaciones sociales en lucha al “II Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas por Trabajadores”, encolumnando las lu­chas de nuestro sector con el resto de la clase trabajadora y en apoyo a la lucha por el socialismo que vie­nen realizando el pueblo boliviano y venezolano apoyados por los tra­bajadores de toda América Latina a sumarse a nuestros esfuerzos e re­unimos en 25, 26 y 27 de Junio de 2009, en Caracas, Venezuela.

Viva la lucha de los trabajadores de las empresas recuperadas!

Viva la lucha de la clase trabajadora!

Viva a revolución venezolana!

Viva la revolución boliviana!

Venceremos!

Contacto: fabricasocupadas@terra.com.br

Firman:

* Comisión Organizadora del I Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas por Trabajadores – Caracas/2005 (Serge Goulart – Brasil: sergegoulart@marxismo.org.br sergegoulart@marxismo.org.br

* Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en Cogestion y Ocupadas (FRETECO) – Venezuela: pacor5876@gmail.com pacor5876@gmail.com * Central Obrera Boliviana – COB

* Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolívia – FSTMB: fstmb@hotmail.com fstmb@hotmail.com

* Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas – MNER – Argentina: ocuparresistirproducir@yahoo.com.ar ocuparresistirproducir@yahoo.com.ar

* ANTA\CTA- Argentina: barriosmario_ust@speedy.com.ar barriosmario_ust@speedy.com.ar

* Central Unitaria de Trabalhadores (CUT – Auténtica) – Paraguay: cutautentica@hotmail.com cutautentica@hotmail.com

* Coordinación de Empresas Recuperadas por Trabajadores – Paraguay

* Movimento de Fábricas Ocupadas – Brasil: fabricasocupadas@terra.com.br fabricasocupadas@terra.com.br

Publicado en aporrea.org

El profesor José Luis Monzón explica en un artículo en Expansión el concepto de economía social

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El diario Expansión de españa publicó el pasado 11 de junio un artículo firmado por el profesor José Luis Monzón, catedrático de la Universidad de Valencia y presidente de CIRIEC-España, en el que explica a los lectores el concepto de economía social recogido en el informe La economía social en la Unión Europea. Dicho informe fue elaborado junto con el profesor Rafael Chaves para el Comité Económico y Social Europeo (CESE), y fue recientemente presentado en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, junto con elManual europeo para la elaboración de las cuentas satélite de las empresas de la economía social (Barea y Monzón, CIRIEC, 2007).

El artículo lo escribe el profesor Monzón como complemento a una reseña del Informe del CESE, realizada días antes en el mismo periódico por el profesor Juan Velarde, quien también participó en la presentación en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

José Luis Monzón agradece en el artículo la sensibilidad del diarioExpansión, respecto a un sector de la economía “que está desempeñando un papel de creciente importancia en la superación de alguno de los grandes desafíos que tiene ante sí la economía española y la de la Unión Europea (UE): la reducción del desempleo, la democratización de la economía, la regeneración de tejido productivo, la lucha contra la exclusión social y otros”. Y aporta las siguientes cifras: “En España la economía social proporciona 1,3 millones de puestos de trabajo directos y más de 1,2 millones de empleos tienen cobertura empresarial de las cooperativas y se benefician de sus iniciativas y estructuras empresariales (en total 2,5 millones de empleos).”

Respecto al Informe del CESE, el presidente de CIRIEC-España explica que la delimitación conceptual de la economía social que realiza el Informe sigue los criterios establecidos por Barea (“Concepto y agentes de la economía social”, CIRIEC-España, revista de economía pública, social y cooperativa, nº 8, 1990) y Barea y Monzón (Las cuentas satélite de la economía social en España, CIRIEC, 1995) y no solo reconoce un subsector “cooperativo y mercantilista” (subsector de mercado), sino que contempla la existencia de un poderoso subsector de productores no de mercado de la economía social.

“El subsector de mercado está formado fundamentalmente por la mayoría de las cooperativas y mutuas, grupos empresariales controlados por los anteriores, cajas de ahorros, otras empresas similares como las sociedades laborales, empresas sociales, etc. y ciertas instituciones sin fines de lucro al servicio de las empresas de la economía social. El subsector no de mercado está constituido, muy mayoritariamente, por asociaciones y fundaciones, que tienen un significativo peso económico y social en las sociedades avanzadas”, explica José Luis Monzón, que añade: “Ambos subsectores de la economía social tienen como característica común ser entidades privadas, de carácter libre y voluntario, creadas con el objetivo prioritario de satisfacer y resolver necesidades de individuos, hogares o familias y no para retribuir o dar cobertura a inversores o a empresas de naturaleza capitalista. Este variado espectro de organizaciones microeconómicas, de mercado o de no mercado, de interés mutualista o de interés general, conforman la economía social”.

El Informe del CESE ofrece además una panorámica de las principales cifras de la economía social en la UE, obtenidas de diferentes estudios y de la información suministrada por los corresponsales nacionales del CIRIEC. Y concluye que los operadores económicos de la economía social europea “están presentes en todas las ramas de la actividad económica y, con más de 11 millones de empleos remunerados directos a tiempo completo, representan el 5,9% del empleo remunerado total en la UE”.

En el Informe se incluyen también 25 casos de buenas prácticas empresariales de la economía social europea, seleccionados de entre los ¡2 millones de empresas! de economía social en la UE. Entre ellos se cita a 4 experiencias españolas: la cooperativa de Trabajadores IRIZAR (segundo mayor fabricante europeo de autocares de lujo); la cooperativa agroalimentaria ANECOOP (segunda empresa comercializadora de cítricos frescos del mundo); la cooperativa BONARES, de cooperación y desarrollo local, que integra a 4 cooperativas locales de Andalucía, y la Organización y Fundación ONCE, para la integración social de las personas con discapacidad.

El artículo del profesor Monzón concluye que sería oportuno “promover en los medios de comunicación especializados –como hace Expansión– espacios informativos y de debate sobre un sector casi invisible, hasta ahora, en nuestra sociedad, pero que está sólidamente implantado en todos los ámbitos de la actividad económica y que está siendo capaz de plantar cara y ofrecer soluciones positivas a los grandes desafíos de la crisis económica”.

El Informe del CESE sobre la economía social ha sido traducido a más de 20 idiomas europeos y divulgado en los 27 países del UE.

Imagen: José Luis Monzón y Rafael Chaves en la presentación del Informe La economía social en la Unión Europea en Bruselas.

 

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LA INICIATIVA SOCIAL COMO MECANISMO PARA EL ABORDAJE DE PROBLEMAS EN LA COMUNIDAD

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Cuando tocamos el tema de iniciativa social nos damos cuenta que tiene muchos conceptos y muchas formas de interpretar, nosotros lo vamos a interpretar desde un punto de vista histórico:

 

Antes de llegar los colonos a nuestra America nos relata la historia que éramos un continente organizado y que fuimos capaces de resolver a través de nuestra propia iniciativa los problemas que afectaban directamente nuestras tribus, tales como: Los Caribes, Los Mapayos, Los Yekuanas y los Wayauu y si traspasamos nuestras fronteras también encontramos a poblaciones como Los Incas ubicados en los Andes centrales de Perú, Los Mayas y Los Aztecas.

 

Todo estos ejemplos de organización nos llama a la reflexión ya que fuimos un país en el cual sus habitantes tenían una organización diseñada para resolver los problemas mas puntuales de esa época y con la participación de todos por igual y de forma mancomunada fueron capaces de abastecer y cooperar con sus vecinos. Luego al llegar la invasión todo esa organización se rompe y se centra el poder en uno solo (Rey de España), ellos eran obligados a trabajar para satisfacer las necesidades del país invasor, es allí donde desde nuestro punto de vista nace la raíz de la desorganización que trajo consigo siglos y siglos de explotación y desigualdad porque no escuchaban las voces de la comunidad ósea del pueblo.

 

En el ultimo siglo vimos mas de lo mismo aparece el Petróleo nos convertimos en un país monoproductor y vimos como esas clases campesinas abandonaron sus campos para establecerse en las ciudades, también observamos como gobiernos incidieron directamente en la opresión a la voz del pueblo ósea la participación popular fue enterrada y sus iniciativas fueron echadas a un lado porque a los dirigentes de ese siglo no les importaba ya que no cubría sus intereses personales, se abrió nuestro país a las transnacionales que explotaban a las comunidades, se destruyeron poblaciones para construir empresas dejando a miles de familias sin hogares, esas mismas empresas eran colaboradoras directas al daño al ecosistema. Todas estas características fueron  el resultado de apartar a un lado la iniciativa social como dijo el cantor del pueblo  Ali Primera “Mataron el pensamiento, mataron a la palabra, hablaban de libertad cuando en verdad lo que había era tolerancia, traficaban con la mentira y su mercancía era la democracia”.

 

A finales del ultimo siglo observamos como la voz del pueblo se escucho y a partir de ese momento hasta ahora se ve como la constitución fue adaptada a las nuevas necesidades, se crearon las misiones sociales donde todas esas iniciativas sociales para abordar los problemas de la comunidad son materializadas en hechos, se crea la ley de los Consejos Comunales, el cual le da mas fuerza a las comunidades como hechos palpables podemos nombrar a los Fundos Zamoranos, Los C.T.U, Las Mesas Técnicas de Agua, Las Cooperativas, Las Mesas Técnicas de Energía, Los Comités de Protección. Etc. En fin son muchos factores que nos están enrumbando definitivamente al socialismo del siglo XXI, donde las verdaderas voces son escuchadas y la participación se hace cada día más directa para crear la patria libre que soñaron nuestros Libertadores.

 

 

 

Barwill Gonzalez

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